Chile 1970
"A medianoche se supo que había ganado la izquierda. En un abrir y cerrar de ojos, los grupos dispersos se engrosaron, se hincharon, se extendieron y las calles se llenaron de gente eufórica que saltaba, gritaba, se abrazaba y reía. Prendiern antorchas y el desorden de las voces y el baile callejero se transformó en una jubilosa y disciplinada comparsa que comenzó a avanzar hacia las pulchras avenidas de la burguesía. Y entonces se vio el inusitado espectáculo de la gente del pueblo, hombres con sus zapatos de la fábrica, mujeres con sus hijos en los brazos, estudiantes en mangas de camida, paseando tranquilamente por la zona reservada y preciosa donde muy pocas veces se habían aventurado y donde eran extranjeros. El clamor de sus cants, sus pisadas y el resplandor de sus antorchas penetraron al interior de las casas cerradas y silenciosas, donde temblaban los que habían terminado por creer su propia campaña de terror y estaban convencidos que la poblada los iba a despedazar o, en el mejor de los casos, despojarlos de sus bienes y enviarlos a Siberia. Pero la rugiente multitud no forzó ninguna puerta ni piseoteó los perfectos jardines. Pasó alegremente sin tocar los vehículos de lujos estacionados en la calle, dio vuelta por las plazas y los parques que nunca había pisado, se detuvo maravillada ante las vitrinas del comercio, que brillaban como en Navidad y donde se ofrecían objetos que no sabía siquiera qué uso tenían y siguió su ruta apaciblemente. [...]
Al día siguiente, los mismos que habían pasado la noche en vela aterrorizados en sus casas salieron como una avalancha enloquecida y tomaron por asalto los bancos, exigiendo que les entregaran su dinero. Lo que tenían algo valioso, perferían guardarlo debajo del colchón o enviarlo al extranjero. En veinticuatro horas, el valor de la propiedad disminuyó a menos de la mitad y todos los pasajes aéreos se agotaron en la locura de salir del país anted que llegaran los soviéticos a poner alambres de púas en la forntero. [...] En pocas horas el país se dividió en dos bandos irreconciliables y la división comenzó a externderse entre todas las familias."
Auch die Truebas-del Valles sind gespalten: Esteban Trueba ist inzwischen der große alte Mann der reaktionären Konservativen Partei und verbündet sich mit CIA und Militär, um den neuen sozialistischen Präsidenten zunächst durch ökonomische Blockade, nach deren Wirkungslosigkeit durch einen Putsch zu stürzen. Sein Sohn Jaime Trueba ist inzwischen Arzt und Schachpartner des Präsidenten geworden. Seine Schwester Blanca ist noch immer heimlich mit dem Protestliedermacher Pedro Tercero García zusammen, der Karriere im Ministerium machen wird. Und ihre Tochter Alba ist gar mit dem radikalen Revolutionären Miguel verbandelt. Und Esteban García, Cousin von Pedro Tercero und erster Bastard von Esteban, ist inzwischen ein haßerfüllter Militär geworden. Keine guten Aussichten für die Zukunft im Geisterhaus.
Nachweis: Isabel Allende, La casa de los espíritus, Prólogo de Zoé Valdés, Barcelona: Bibliotex, 2001 (= Colección "El Mundo" - Las 100 mejores novelas en castellano del siglo XX, Bd. 4), S. 304f.
Al día siguiente, los mismos que habían pasado la noche en vela aterrorizados en sus casas salieron como una avalancha enloquecida y tomaron por asalto los bancos, exigiendo que les entregaran su dinero. Lo que tenían algo valioso, perferían guardarlo debajo del colchón o enviarlo al extranjero. En veinticuatro horas, el valor de la propiedad disminuyó a menos de la mitad y todos los pasajes aéreos se agotaron en la locura de salir del país anted que llegaran los soviéticos a poner alambres de púas en la forntero. [...] En pocas horas el país se dividió en dos bandos irreconciliables y la división comenzó a externderse entre todas las familias."
Auch die Truebas-del Valles sind gespalten: Esteban Trueba ist inzwischen der große alte Mann der reaktionären Konservativen Partei und verbündet sich mit CIA und Militär, um den neuen sozialistischen Präsidenten zunächst durch ökonomische Blockade, nach deren Wirkungslosigkeit durch einen Putsch zu stürzen. Sein Sohn Jaime Trueba ist inzwischen Arzt und Schachpartner des Präsidenten geworden. Seine Schwester Blanca ist noch immer heimlich mit dem Protestliedermacher Pedro Tercero García zusammen, der Karriere im Ministerium machen wird. Und ihre Tochter Alba ist gar mit dem radikalen Revolutionären Miguel verbandelt. Und Esteban García, Cousin von Pedro Tercero und erster Bastard von Esteban, ist inzwischen ein haßerfüllter Militär geworden. Keine guten Aussichten für die Zukunft im Geisterhaus.
Nachweis: Isabel Allende, La casa de los espíritus, Prólogo de Zoé Valdés, Barcelona: Bibliotex, 2001 (= Colección "El Mundo" - Las 100 mejores novelas en castellano del siglo XX, Bd. 4), S. 304f.
chigliak - 2005-01-01 15:27
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